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Volver a la oficina: un nuevo inicio

Son muchas las empresas que decidieron abrir las puertas de sus instalaciones de nuevo. En este contexto ¿cómo es y qué implica volver a la oficina?

Sinergia Uy

sep 09, 2021

Con el transcurso favorable de la situación sanitaria del país a nivel local e internacional, una cantidad de empresas han decidido abrir las puertas de sus instalaciones físicas nuevamente. En este contexto ¿cómo es y qué implica volver a la oficina?

Oficina en Sinergia Golf (2021). Fotografía: Santiago Chaer.

El regreso a la vida -más o menos- como era concebida anteriormente está siendo paulatino y diferente, pero seguro. Sinergia Campus, la plataforma de educación de Sinergia, organizó un conversatorio sobre “La vuelta a la oficina”; un intercambio que abordó el retorno a la presencialidad desde diversas perspectivas con el camino recorrido durante estos meses de pandemia; en un contexto donde cada vez son más las empresas que vuelven a la presencialidad y se alejan del escenario home office al que se enfrentaron hace algunos meses: un poco caótico para algunas, esperanzador para otras; pero sin dudas desafiante para todas ellas. Aunque la pandemia continúa, los hábitos de los colaboradores han cambiado para siempre, y cada vez más se demandan soluciones a nivel humano, logístico y metodológico que se atañen a esas rutinas nuevas. 

En los últimos años la tecnología se ha vuelto uno de los principales aliados de las organizaciones, y esa relación ha ido incrementándose y mutando con el paso del tiempo. Las herramientas que facilitan la comunicación, así como la digitalización de los documentos y datos, internet y el almacenamiento en la nube han hecho más fácil trabajar a distancia de forma eficaz y segura. No obstante, la pandemia por el COVID-19 irrumpió cualquier tipo de paradigma o proyección a mediano plazo que las organizaciones y sus equipos pudiesen tener, aun con todo el avance tecnológico y la información disponible. 

Aunque dependiendo de la industria y su capacidad, muchas empresas se vieron obligadas a poner en marcha, por la reducción de la movilidad, un sorpresivo modelo de trabajo remoto. Esto significó poner sobre la mesa un sinfín de herramientas, metodologías y técnicas que difícilmente habían sido probadas antes: un escenario sin precedentes que rompió todos los esquemas y se desarrolló de una semana a otra bajo presión, incertidumbre y miedo ante lo incierto de la evolución de la situación sanitaria

En este sentido, se vio modificada la comunicación entre los equipos, las relaciones de poder y el flujo de información entre los colaboradores, lo que generó que el peso de la confianza se incrementase y se tornara un elemento fundamental; en un paradigma donde la relación pasó a basarse en resultados; lo que requería de responsabilidad y compromiso de parte de los colaboradores

Captura de pantalla tomada durante conversatorio “La vuelta a la oficina” (2021). 

Estar en casa ¿o en el trabajo?

“Al comienzo hubo un incremento (de la productividad) porque trabajar era nuestro escape (...) Ir al trabajo era lo único que nos permitía estar concentrados en lo que nos sentíamos seguros”, afirmaba Pía Fontana, líder del Equipo Comercial de Sinergia, refiriéndose al rendimiento de los equipos durante la virtualidad total de las organizaciones; una modalidad de trabajo que implicó unir dos mundos que solían estar separados: el de la vida personal y el del trabajo. Un contexto donde “cada persona buscó la posibilidad de decir cómo quería trabajar y desde dónde (...)”, según Laura Pássaro, Asistente de Dirección y Gestión de Personas en Genexus

Si bien la productividad de los equipos que optaron por la modalidad virtual no se vio significativamente afectado, según un estudio del Instituto de Estudios Sociales y Económicos de Bolivia (IESE), a un año y medio del transcurso de la pandemia, solamente un 12% de los empleados afirma que le gustaría teletrabajar para siempre. Un número relativamente bajo que se corresponde con el cansancio, el estrés y la falta de creatividad de muchos, así como el conocido síndrome de burnout, que empezaron a hacerse notorios con el paso del tiempo de adoptada la modalidad virtual

Si hay algo que es certero, es que la virtualidad modificó de forma notoria el día a día y, como mencionó Vera Babat, Chief People Officer en Abstracta: “Lo que vivimos no fue work from home, fue work in pandemia”. 

Fotografía: Unsplash (2020). 

Son cientas las investigaciones de campo que aún están en curso acerca de la salud mental, la productividad y el día a día de los colaboradores durante el trabajo remoto en las primeras fases de la pandemia, pero algunos datos ya otorgan insights claros: según una encuesta realizada por The Wellness and Productivity Project, un 41% de las personas afirmó trabajar más horas que estando en la oficina y, según el estudio de IESE, mencionado anteriormente, el aislamiento social aumentó hasta un 15%

La oficina: un nuevo lugar de encuentro

La pandemia no puede asumirse como una etapa cerrada pero la situación es más prometedora que hace algunos meses. La movilidad y la vida, como era concebida, comienzan a parecerse un poco más a lo de antes; solo que ahora con distancia, alcohol en gel y mascarillas. 

No obstante, son cada vez más las organizaciones que deciden volver a retomar su actividad laboral de forma presencial; una presencialidad completamente diferente. “¿Por qué pensar la oficina como un lugar cerrado y no como un punto de encuentro?” expresó Fontana durante el conversatorio. En esta línea, se aborda el desafío que conllevan los modelos híbridos de trabajo; donde el “marcar tarjeta” parece haber quedado atrás y se desdibujan los límites de la rutina a los que los colaboradores estaban acostumbrados. 

Es necesario pensar la oficina como “un lugar de encuentro y no un espacio centralizado”, incluso disgregado geográficamente, donde se pactan “encuentros intencionales”, añadía Babat, donde los colaboradores eligen cuándo ir a las instalaciones de su organización, con quién hacerlo y con qué objetivo; aprovechando las consecuencias positivas de la propia interacción personal: el compartir, charlar y colaborar con el otro.

 

Playroom en Sinergia Ejido (2021). Fotografía: Santiago Chaer.

Este nuevo paradigma le permite a los colaboradores flexibilidad en tanto la organización de sus rutinas, acercándose a sus hábitos y necesidades específicas y otorgándoles la posibilidad de un mayor equilibrio entre su vida personal y el trabajo. Fontana agregó a esta idea el hecho de que “la productividad aumenta cuando cada uno encuentra el bienestar” y es, en ese sentido, que se resume el porvenir: un futuro incierto, complejo, pero con foco en las personas y lo que les hace bien. Un futuro que adopta diversas formas a la medida de cada circunstancia, sirviéndose de las nuevas tecnologías y las propias facultades humanas para adaptarse a las situaciones que haya que afrontar.

Referencias

“La vuelta a la oficina” Un conversatorio de Sinergia Campus (Agosto, 2021).

“Teletrabajar dos o tres días a la semana, la opción óptima” (IESE, 2021).

“Un lugar de trabajo sostenible: hacia un modelo remoto y presencial” (IESE, 2021).

 

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